UGT reivindica un plan de choque por el empleo de calidad para una reconstrucción social justa

España

www.nosolomerida.es | Hay que impedir una recuperación a base de contratos temporales, a tiempo parcial, precarios y subempleo

Los datos paro de junio publicados hoy por el Servicio Público de Empleo y por la Seguridad Social corroboran el cambio de tendencia apuntado el pasado mes de mayo y el proceso de desescalada y de reapertura económica marcan una mejora en las cifras de afiliación y de contratos registrados , un freno en el flujo de personas hacia el desempleo y un menor volumen de trabajadores y trabajadoras en ERTE. Pero UGT advierte que esta recuperación se está basando en contratos temporales y a tiempo parcial, y que pueden ser foco de precariedad y pobreza laboral y esconder subempleo y economía sumergida. Por eso, el sindicato reclama al Gobierno que vigile y tome medidas para evitar una recuperación basada en la precariedad y el subempleo, y negocie con los agentes sociales un plan de choque por el empleo de calidad para una reconstrucción social justa.

Las estadísticas reflejan 3.862.883 personas en desempleo, un 0,13% más que en el mes de mayo (+5.107) y un 28,09% superior a junio de 2019 (+847.197), concentrado en las mujeres, la agricultura y el colectivo sin empleo anterior, pero a los que se añaden los dos empleados de la educación y los sanitarios a los que, de manera paradójica e indigna, se ha prescindido de ellos tras la situación crítica de los meses anteriores. La bajada más acusada en la afiliación se dio en la Educación (-45.396) y en Actividades Sanitarias y Servicios Sociales disminuyó en 2.267 personas (-0,14%). El empleo que se crea es temporal y precario como indican que el 9,9% de los contratos son temporales y el 30% a tiempo parcial.

Estos datos no recogen el efecto del sostenimiento del empleo que se está llevando a cabo gracias a los ERTE negociados entre los sindicatos, las empresas y el Gobierno, y que eleva la protección de las personas que, de otro modo, quedarían incluidas en el registro de desempleo. La Seguridad Social señala que 1.830.664 afiliados estaban protegidos por un ERTE a 30 de junio.

Con información sobre junio, el número de perceptores de prestaciones ascendía a 5.986.864 (alrededor de 3 millones más que un año atrás), de los que 1.033.221 son beneficiarios de la prestación por ERTE.

Este nivel de protección entre las personas empleadas amparadas por un ERTE, impulsa la tasa de cobertura del sistema de protección hasta el 134,8%, más que duplicando los valores de 2019.

La recuperación de los contratos, sobre empleos mayormente temporales


La Unión General de Trabajadores señala que por segundo mes consecutivo aumenta la afiliación, que en junio añadió 68.208 personas. No obstante, en un año la pérdida de afiliados se ha situado en 893.360 personas.

También se incrementa en junio el número de contratos registrados (un 36,32% mensual) aunque desciende el valor en el año (-42,28%). Una tendencia que se muestra tanto entre los contratos indefinidos como temporales.

Aún el 90,1% de los contratos son temporales, el 83% son de las modalidades de obra y servicio y eventuales por circunstancias de producción, y sólo 5,7 de cada 100 son indefinidos a jornada completa.

Unos datos que, para el sindicato, demuestran la fragilidad de nuestro mercado laboral, exhibiendo un modelo altamente flexible en base a esa temporalidad, capaz de destruir empleo de manera masiva en un espacio breve de tiempo.

Para UGT, en un escenario de nueva normalidad será imprescindible alterar las condiciones para que los contratos precarios -temporales y a tiempo parcial-, no se conviertan en el mecanismo de creación de (sub)empleo que utilicen las empresas en el periodo de recuperación de la crisis por COVID-19, como sucedió en la recesión previa, con consecuencias tan devastadoras sobre la precarización del mercado de trabajo español y sobre la extensión de situaciones de pobreza y exclusión social para las familias.

Además, el sindicato reclama la necesidad de derogar de manera inmediata la reforma laboral de 2012, que es la que ha construido este modelo laboral tan precario y ha fomentado el despido, la desregulación laboral y la implantación generalizada de los contratos temporales. Los ERTE han demostrado que hay mecanismos de flexibilidad que preservan el empleo y que hacen inútil una reforma laboral que únicamente sirve para privatizar las condiciones de trabajo. Solo así podremos encarar una reconstrucción económica y social digna, eficiente y sin dejar a nadie atrás.


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